Maestra tejedora especializada en las antiguas y complejas técnicas del Telar de estacas (en lengua quechua Pampa Away) y Telar de cintura (q. Kallwa). 

        Crecí en la Comunidad de Osefina (4.200 m.s.n.m.), en las alturas del Distrito de Pitumarca, Canchis, Cusco, y provengo de una familia de campesinos y ganaderos de alpacas. Nuestra comunidad se encuentra en la puna, la parte alta de los Andes, en la sombra del Nevado Ausangate: nuestro Apu. 

A los 38 años, me mudé a la ciudad de Sicuani, donde ahora vivo junto a mi familia: tengo 5 hijos y 4 hijas. No imagino mi vida sin tejer, sin dar forma a través de mis manos, es un aprendizaje continuo, es el gusto de experimentar nuevos diseños y técnicas siempre más complejas. Hasta cuando me encuentro enferma, mis manos van solas, tejen y tejen.

Como es costumbre en nuestras comunidades, aprendí a tejer observando a otras mujeres de mi familia, en particular a mi abuela. Empecé hilando la fibra de nuestras alpacas y fui aprendiendo poco a poco. A los 15 años, ya dominaba la técnica del Telar de cintura de urdimbres suplementarias o q. ligui pallay, la más difundida en el distrito de Pitumarca.

Entre mis primeras creaciones, recuerdo un chumpi, una faja utilizada tanto como pieza del vestido que se utiliza para envolver y sujetar a los niños recién nacidos. Ese mismo chumpi tuvo un valor especial en mi vida familiar: lo utilicé para envolver a mis primeros dos hijos: Octavia y Aniceto.
Desde los 20 años, empecé a comercializar mis creaciones en el mercado regional y nacional, haciendo del arte textil el sustento de mi economía familiar.

En el tiempo, he recibido varios premios y reconocimientos por mi arte y mi talento. Entre los últimos, el reconocimiento “Tejiendo Arte y Sabiduría” por la UNESCO y la Comisión de Mujer y Familia del Congreso de la República del Perú (Octubre 2018), logrado con el acompañamiento del proyecto europeo Mujeres con Talento implementado por la ONG ASPEm; el premio “Mejor artesana” en la Feria de Ananiso (Julio 2018, Pitumarca) y el reconocimiento “Tejidos de mejor calidad” en el concurso del proyecto europeo “Hilando Culturas” de la ONG Soluciones Prácticas (Diciembre 2015).

   Debido al COVID-19, hemos tenido que reinventarnos. Mi sueño es poder hacer que más compañeras y compañeros artesanos no se rindan y continúen expresando su arte. Estoy creando esta plataforma para integrarlos a mediano plazo y poder tener un canal adicional de contacto con el público, para que puedan valorar nuestro arte y nuestro trabajo; y al mismo tiempo, ser un espacio de adquisición de productos aprovechando los beneficios de la virtualidad.

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